Villa María Ana es una típica finca rural de finales del siglo XIX, cuyo nombre hace referencia al de su antigua propietaria. A mediados del siglo XX, bajo la dirección del arquitecto Santiago Pérez Aracil, se llevó a cabo una remodelación que la convertiría en la casa señorial que ha llegado hasta nuestros días. La inauguración de la casa reformada se realizó el 20 de septiembre de 1.947, coincidiendo con la boda de una de las hijas de Diego Ferrández Ripoll.

La Finca, que cuenta con una extensión de 40.000 m2, está presidida por un antiguo caserón del S. XIX típico de la burguesía solariega alicantina y se haya gobernada por unos impresionantes jardines, con una amplia variedad de plantas, estanques y fuentes que hacen del entorno un lugar ideal para celebrar cualquier tipo de evento.

Todo evento necesita una especial atención y profesionalidad para alcanzar los mejores resultados.
Por ello Finca María Ana junto con todo su equipo hará que el éxito esté asegurado.

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